viernes, 20 de enero de 2012

Terminal de Villarrica.

¡Chipa, chipa, chipa! ¡Cocido, cocido, cocido! Pregona rítmicamente una pareja de mediana edad la posibilidad de desayunar en el colectivo que nos lleva a la ciudad de Villarrica, en el departamento de Guairá. Vamos hacia la cordillera del Ybytyruzú y desembocamos en el abigarrado microcosmos de esta terminal con un bullicio suplementario al de los viajeros y sus valijas, pues es un auténtico y vital mercado que protagonizan sus vendedores.
Hablan acá de una nueva terminal que se ubicará en las afueras o bien en el lugar en que está ahora. Sea como sea, espero que conserve este inconfundible sabor que la identifica como también identifica a la ciudad, entre otras cosas, el característico trotar del Carumbé. Ese chasquido de los cascos en el piso de las calles es muy especial.


Agua coca

martes, 15 de noviembre de 2011

El Color Del Otoño

¿Acaso son tan diferentes Otoño y Primavera?

otoño 1

lunes, 7 de noviembre de 2011

Aceitunas

Arbolé, arbolé
seco y verdé.


La niña del bello rostro
está cogiendo aceituna.
El viento, galán de torres,
la prende por la cintura. 
                                                          Federico García Lorca     

aceitunas 12

sábado, 29 de octubre de 2011

Graffitti.

Unido al pensamiento, incluso a lo mas ancestral del ser humano, siempre hubo una necesidad icónica presente ya en las cuevas paleolíticas y causante en suma de toda manifestación artística. Necesitamos aflorar el misterio que nos domina.
El prehistórico pintaba el lugar donde vivía, el niño traza sus primeros garabatos donde le parece, el artista dispone de medios y disciplinas variados en los que expresar ese temblor único que es la belleza.
Como el cavernícola, también el urbanícola necesita salir de si y mostrarse en las cotidianas paredes de su territorio.
Trazos, pinceladas, imágenes que a lo largo de los siglos se transforman en letras y son capaces de conseguir el milagro de la poesía.


Graffitis so2

jueves, 13 de octubre de 2011

Viejas Minas.

Paisaje ya otoñal en el que el sol es mas oblicuo y los amarillos se vuelven ocres. Se contempla todo el oleaje plateado de los olivares salpicado de númerosas chimeneas aún de pie. Aguantando desde el siglo XIX como no aguantaron los pulmones de los muchos mineros que entregaron allá su vida a la mina y a la silicosis. Ruinas ya, como innumerables islas en las que naufragó el pasado en busca de un mundo mejor.

La Tortilla. Ruinas Mineras. 2